sábado 23 de enero de 2010

III



"...así pues, siendo éste pública y notoriamente, el único instrumento de labor de que dios parece disponer en la tierra para labrar los caminos que deberán conducir a su reino, la conclusión obvia e irrebatible es que toda la historia santa termina inevitablemente en un callejón sin salida.
Este ácido argumento salió de la boca del filósofo pesimista de más edad, que no contento, añadió a continuación: Las religiones, todas, por más vueltas que demos, no tienen otra justificación para exisitir que no sea la muerte. La necesitan como pan para la boca. Los delegados de las religiones no se tomaron la molestia de protestar. Al contrario, uno de ellos, reputado integrante del sector católico, dijo: Tiene razón, señor filósofo, justo para eso existimos, para que las personas se pasen toda la vida con el miedo colgado al cuello y, cuando les llegue su hora, acojan la muerte como una liberación. El paraíso, Paraíso o Infierno, o cosa ninguna, lo que pase después de la muerte nos importa mucho menos de lo que generalmente se cree. La religión señor filósofo, es un asunto de la tierra, nada tiene que ver con el cielo.(...)

(...) Por qué les asusta tanto que la muerte haya acabado. No sabemos si ha acabado, sabemos sólo que ha dejado de matar,que no es lo mismo. Porque si los seres humanos no muriesen, todo estaría permitido. Y eso sería malo, tanto como no permitir nada."

domingo 17 de enero de 2010

Irme



Sé dónde está mi corazón. Una piedra roja carmesí. Corazón de valiente, de hombre, de niño viejo… de viejo infante.
Él se esmera en descubrir mi paradero, se entretiene uniendo lo que separa el destello que provoca al moverse.
Dime, corazón. Cuéntame. Habla. ¿Crees que puedes encontrarme si pruebo a no esconderme?
Te he repartido entre los míos, salpicado de mierda del color del amor. Fui capaz de abandonarte, de seducirte, de seguirte a donde yo quería llegar.
Ahora siento que has viajado antes. Sé dónde estás, donde yo quiero vivir.
Donde has ido para intentar morir sin que yo pueda reanimarte. Estás lejos, corazón. Demasiado corazón para tan poca distancia entre la vida y el olvido. Demasiados trozos de algo tan pequeño. Demasiadas arrugas para uno tan joven.
Te espero, corazón. Sigo aquí, herido con los cantos de las esquinas de las calles por las que pasearé cuando volvamos a encontrarnos.
No tardaré en llegar, lo haré en el tren de mi vida, ése que perdí cuando te fuiste, llevándote todo lo que había soñado mientras te criaba.
Mi adorado y egoísta corazón, mi roca de color sangre, de olor a pasiones, de rostro de despechos y obsesiones, ¿crees que podrás escucharme, si al llegar no estás tú gritando desde dentro?
Di, habla…¡Para de escribir por mí!
¿Alguien cree que es fácil encontrar un corazón, uno lleno de ilusiones apasionadas, de sueños por cumplir?
Yo tengo muchos sueños, tantos que no sé si tendré vida para cambiarlos por otros. Sólo tengo un corazón pero no sé si podrá resistir vivir toda la que me queda soportando mis pasiones pasajeras.
Viajaré con la calma, con la quietud. Sí, eso haré. Con ellas apareceré, corazón.
Gracias por irte y haberme dejado solo. Ahora que sé dónde estás, que allí está todo bien. No temo marcharme. Espera, sé paciente. Irme, decirlo..es todo lo que necesito.

lunes 4 de enero de 2010

Ser gay...para mí, claro

Nota Aclaratoria: No pretendo sentar cátedra, ni quiero que nadie se dé por aludido. Tampoco voy a sentirme mejor persona, ni soy ningún filósofo.
Esta entrada es producto de muchos silencios escandalosos, de demasiados gritos que hoy deciden y actúan y no obedecen parándose. Necesito decirle esto al nuevo año. Convencerme de que yo soy verdad, de que existo y no me sueño.


Ser gay no es un cliché. Es que te gusten los hombres, que seas capaz de amar a uno o a muchos. Es que seas tan persona como otra.

Ser gay es ser un niño que mira con atención, con curiosidad que traga saliva nerviosa, el vello de sus tíos, de su hermano mayor. Que se masturbe pensando en un hombre. Ser como yo soy, como tú, que lees blogs de color celeste. Quisiera que ser gay fuera, para muchos, lo que es para mí.

Ser gay es jugar a ser modelo, a mirarte con deseo en todos los espejos que reflejan lo solo que necesariamente tienes que saberte para descubrir de quien debes rodearte.

Era ser gay, jugar al escondite. Dejó de serlo cuando quisimos que nos pillaran jugando.

Porque ser gay es también que tu médico de cabecera te mire de soslayo al escuchar que tienes pareja estable. Ser gay, para otros gays , es el que tengas pareja estable abierta. Quizá sea porque nunca hayan dado tregua a las raíces y siempre las hayan quemado una vez se hayan secado. Las raíces tienden a permanecer demasiado tiempo, sino para siempre, sobre el suelo que cobijan y que las alimenta.
Ahora los gays se pueden casar pero, me da miedo pensar en el miedo. En el suyo. Temor de sí mismos. Que se sientan más seguros viviendo en un molde. Siendo un estereotipo y no ellos.

Yo soy gay y quiero ser feliz. Puede que no haya querido pero ahora quiero y cómo no paro de intentarlo. Quiero tener una vida llena de momentos plenos pero no necesariamente efímeros. Quiero una eternidad de ratos dichosos en un proyecto viejo con una esperanza joven.

Estoy harto de blogs que miden audiencias y aciertan según el morbo de sus contenidos.

Necesito saber si se puede ser gay y creer en un “para toda la vida”. Quiero dejar de preocuparme del SIDA, de otros bichos, de los demonios que reinan en los infiernos previos a la muerte.

Somos distintos gustándonos lo mismo, teniendo apego al afecto de otro. Que nos quieran. No, ya no hay que ser un desgraciado por nacer, crecer y darte cuenta. No si tú sabes quién eres. Aunque puede que no sea el caso de alguien que esté leyendo.

Por supuesto que miro a otros por la calle, tengo ojos. Pero no porque espere que haga lo mismo. Por supuesto que pruebo a amarme a mí mismo, aun estando en pareja. Como yo me amo no sabe amarme nadie. Por supuesto que guardo las fotos que tanto me ponen y que tengo un pasado. Pero he aprendido a no escavar más de lo que me pide mi necesaria nostalgia del momento sensible del artista de pacotilla que me creo por mi ego de gay.

Soy sensible y gay y creído… y presumido y gay… y un perfecto falso autosuficiente y gay, pero ésas son las únicas lindeces que me permite todo el molde que estoy dispuesto a asumir como mío. ¡¡¡¡Vaaaaaaaleeeeee!!!

PERO

¿Pudiera ser que temática gay no fuera sinónimo de vida atormentada?

Intentaré domar la vanidad. No soy más inteligente porque sea un excéntrico.

Creciendo he sido más gay que nunca, pero porque soy cada vez más persona del tiempo y del espacio que me han tocado, igual que mi naturaleza.

Se puede elegir ser mejor aunque no se haya podido elegir ser gay.



Ojalá se pueda…


viernes 25 de diciembre de 2009

Pedid y se os dará




Un niño no para de llorar. Tiene a todo el edificio en ascuas. Por más que se acercan a ver qué le pasa, nadie consigue averiguarlo. La imagen es tan tierna que todos los que se quedan contemplándolo, lloran con él. También he subido para enterarme por qué, pero no tengo llanto dentro. No hay ganas de emoción. Tampoco sé si es un niño lo que he visto o un adulto vestido de inocente. Echo de menos la ingenuidad del que se emociona con el sueño de la natividad de un mensajero de paz, que nació en tiempos de guerra, para traer una revolución de amor.

Peligrosa esta Navidad que, a la vez que une, separa, siendo más vieja. Blanca desazón que bien podría llamarse nieve alba, incolora y depresiva que invita a vestirse de ningún color y pensamiento.

Quisiera que fuera Navidad para siempre, si es para no pensar. Quiero creer que pidiendo se puede soñar. Que esperando se puede ser mejor persona. Que los hombres pueden ser personas. Que el amor no sonroja cuando se habla de él. Que el “Carpe Diem” es compatible con el compromiso.

Quiero una época blanca que manche de puro lo que se ensucia, pero no quiero blanquear mi conciencia, mi yo de verdad, por el hecho de sentarme a la mesa con comensales ocasionales de noches buenas.

Ayer tuve mi primera “Tardebuena”, y no eché de menos las gambas y el pavo pero sí que me molestó no poder trasnochar con quien realmente me apetecía.
Creo, y creer es esperar. Algo falla dentro. Nadie puede callar al niño. Ninguno podemos dormir. Testigo de mi desvelo es la vigilia.

¡Felices buenos propósitos!

Calado de blanco, creo y espero…

Mateo 7:7-11. “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe y el que busca halla y al que llama se le abrirá. Qué hombre hay de vosotros que si su hijo le pide un pan le dará una piedra, si le pide un pescado le dará una serpiente?"



domingo 20 de diciembre de 2009

Poetas Andaluces





¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre
pero, ¿dónde los hombres?
Con ojos de hombre miran
pero, ¿dónde los hombres?
Con pecho de hombre sienten
pero, ¿dónde los hombres?


Cantan, y cuando cantan parece que están solos
Miran, y cuando miran parece que están solos
Sienten, y cuando sienten parece que están solos

¿Qué cantan los poetas, poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas, poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas, poetas andaluces de ahora?

Y cuando cantan, parece que están solos
Y cuando miran, parece que están solos
Y cuando sienten, parece que están solos

Y cuando cantan, parece que están solos
Y cuando miran, parece que están solos
Y cuando sienten, parece que están solos

Pero, ¿dónde los hombres?

¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie?
¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie?
¿que en los campos y mares andaluces no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta,
quien mire al corazón sin muros del poeta?
Tantas cosas han muerto, que no hay más que el poeta...

Cantad alto, oiréis que oyen otros oídos
Mirad alto, veréis que miran otros ojos
Latid alto, sabréis que palpita otra sangre

No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado
Su canto asciende a más profundo, cuando abierto en el aire
ya es de todos los hombres...

Y ya su canto es de todos los hombres
Y ya su canto es de todos los hombres

Y ya su canto es de todos los hombres
Y ya su canto es de todos los hombres

Poema de Rafael Alberti interpretado por el grupo Aguaviva.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Tormentiras de verano


Creo que fue en verano cuando empecé a mentir de verdad. Cuando deseaba que no fuera falso todo lo que decía.
No fue sólo Dios quien intentó limpiar con alguna tormenta todo lo que manchaba.
No fue casualidad tampoco, que empezara a escribir a la par que a mentir, a inventar. Aunque ya inventaba bien, antes de aprender a no decir la verdad.
En esta tarde de otoño senil disfrazada de invierno joven, deambulaba fijándome en las líneas de los trazos de las cosas. De todo lo visible. He salido incluso a pasear para tener que abrigarme y abrazarme con mi ropa y cuando he llegado a casa, la he visto. Ha sucedido. Lo cierto es que pensaba haber dormido algo, pero me ha resultado totalmente imposible.
He disfrutado sintiéndome plagiado. A veces coqueteo con la vanidad y pienso que alguien se toma la molestia de robarme ideas, pero sobre esto, escribiré más adelante...
Creo que el vicio por el cine está a punto de consumirme. Me ha encantado. Desde que ha comenzado y hasta el final. Quizás porque me haya recordado demasiado a los diecinueve años que contaron la vida de
Mario, Germán y Sole. A lo mejor, porque ya sé con certeza que hay lagos donde es imposible no zambullirse. Puede que sea por estar de agua hasta el cuello.
También me enamoré por tener un pretexto para ser yo mismo. Me ocultaba porque necesitaba un escondite. Trasnochaba bebiendo y fumando, porque era la forma más cobarde de maltrato que se me ocurría. Aprendiendo a domesticar remordimientos, di la bienvenida a la culpa, cuando enmudecía y me paraba, mientras besos sin bigote, quedaban desconcertados en mi boca.
Creo que fue en verano cuando empecé a decir la verdad con mentiras y espero sea en verano cuando me dé cuenta de que la vida es mentira pero duele como si fuese de verdad.
Es más fácil en verano, aunque las tormentas sean más violentas. Creo que es por eso por lo que no se olvidan. Porque el agua deja huella. Porque golpea contra el suelo envenenada. Porque se empeña en limpiar lo que no sale.


viernes 4 de diciembre de 2009

A pesar de todo

A mí:
"....en el luminoso fondo de los pozos es donde
mejor se nota la altura a la que se encuentra el cielo."
…y así es…
La vida sigue fácil. La mayoría del tiempo. Como Damien, cada uno con sus obsesiones y sus metas a no conseguir. A seguir poniendo barreras que impidan alcanzarlas. A ser nuestro enemigo, por empeñarnos en tener uno.
Supongo que esto es la felicidad. Saber que quiero(porque quiero y mucho) . Que tengo y me tienen. Que celo, que guardo, que tengo una nueva familia, además de la mía.
He vivido veintiséis meses de marzo, pero mis años se disfrazan de cincuenta y dos cuando escribo, cuando me paro y me siento a mirar.
Desinflándome cuando el humo es tóxico aquí dentro. Inspirándome para respirar…
Despierto en mañanas que lían sábanas listas para ser fumadas y esfumarse. Justo cuando empiezo a pensar que es hora de levantarme, me convenzo de que podría ser un buen momento para curar el sueño.
Tengo un sueño enfermo, de médico que no se puede curar, con el don de tener remedio para todos, menos para él.
Tenía ganas de escribirme una carta. He pensado que sería un buen momento para hablar conmigo. No quiero que se me olvide cómo hacerlo.
Para algunos es el comienzo de un puente. Empiezo a estar cansado de mirar desde mi acueducto. De descansar porque no tengo nada que hacer. Estoy lleno de proyectos pero vacío de recursos. No sé… por dónde empiezo…
Como hoy, acaricio sus manos entre almohadas de café y tostadas frías, las beso, inclino ligeramente la cabeza hacia atrás mientras espero que me bese el cuello y cuento diez hasta que consigo tirarme al suelo y zafarme de la holgazanería.
Siempre he tenido a dónde ir temprano y con prisas. Donde pelearme por treinta días de merecido descanso. Pecho donde ponerme medallitas de vanidad. He sabido con quien hablar y he presumido de contactos.
Ahora que tengo con quien ir y tiempo para hacerlo, no hay cómo, ni adónde. No tengo un cuándo propio ni un porqué que entienda sólo yo. Todos los “cuandos” son de otro. Son de él.
Dentro de sus “cuandos” y sus “comos” y cerca de su “donde”, hay dos personas que recogen sillas de los contenedores y planean pintarlas de otro color; una pareja estable y cerrada, como la llamaron por primera vez, hace sólo unos días; gente que alquila en bibliotecas, que ve diez películas a la semana, que hace campeonatos de abrazos y que finge estar encima de un escenario, parodiando a un actor de la vieja escuela.
Jajajajaja!!!!
Yo también soy suyo… y eso no parece molestarme… más bien, me calma. Trae el sosiego y el remanso a esta playa de aguas bravas que refleja cielos negros y abruptos, llenos de nubes acabadas en pico.
En este plano de la realidad no soy Arezbra el descamado, sino Alejandro: el parado.
Es malo tener tanto tiempo libre porque te das cuenta de que todo lo que siempre quisiste hacer y no hiciste por culpa de la falta de tiempo, no es lo que realmente deseas. Te das cuenta de que es sólo una excusa para explicar tu falta de satisfacción contigo mismo.
Como en “Azuloscurocasinegro” (tengo que volver a verla...), seguir mintiéndome, creyendo que a los demás le importa lo que hago.
No serán suficientes las veces que haga apología de la soledad necesaria y sensata, la que no te obliga a estar con alguien sólo para no estar solo.
“No puedo apartar mis ojos de ti"...tiempo, mundo, vida, destino…a lo que quiera que sea que estoy-estamos todos sometidos y, contra lo que… más tiempo pasas luchando, más desperdicias. Luego te paran y se acaba.
Se acaba, curiosamente, en ese momento en el que parecen haberte liberado.
Quisiera terminar de escribirme con esperanza, con el recuerdo del sabor de unos labios mentolados todavía dormidos y anestesiados de mantequilla. Saberme vencido por el amor, triunfante ante la duda. Feliz y afortunado, tonto enamorado, a pesar de todo.