
"...así pues, siendo éste pública y notoriamente, el único instrumento de labor de que dios parece disponer en la tierra para labrar los caminos que deberán conducir a su reino, la conclusión obvia e irrebatible es que toda la historia santa termina inevitablemente en un callejón sin salida.
Este ácido argumento salió de la boca del filósofo pesimista de más edad, que no contento, añadió a continuación: Las religiones, todas, por más vueltas que demos, no tienen otra justificación para exisitir que no sea la muerte. La necesitan como pan para la boca. Los delegados de las religiones no se tomaron la molestia de protestar. Al contrario, uno de ellos, reputado integrante del sector católico, dijo: Tiene razón, señor filósofo, justo para eso existimos, para que las personas se pasen toda la vida con el miedo colgado al cuello y, cuando les llegue su hora, acojan la muerte como una liberación. El paraíso, Paraíso o Infierno, o cosa ninguna, lo que pase después de la muerte nos importa mucho menos de lo que generalmente se cree. La religión señor filósofo, es un asunto de la tierra, nada tiene que ver con el cielo.(...)
Este ácido argumento salió de la boca del filósofo pesimista de más edad, que no contento, añadió a continuación: Las religiones, todas, por más vueltas que demos, no tienen otra justificación para exisitir que no sea la muerte. La necesitan como pan para la boca. Los delegados de las religiones no se tomaron la molestia de protestar. Al contrario, uno de ellos, reputado integrante del sector católico, dijo: Tiene razón, señor filósofo, justo para eso existimos, para que las personas se pasen toda la vida con el miedo colgado al cuello y, cuando les llegue su hora, acojan la muerte como una liberación. El paraíso, Paraíso o Infierno, o cosa ninguna, lo que pase después de la muerte nos importa mucho menos de lo que generalmente se cree. La religión señor filósofo, es un asunto de la tierra, nada tiene que ver con el cielo.(...)
(...) Por qué les asusta tanto que la muerte haya acabado. No sabemos si ha acabado, sabemos sólo que ha dejado de matar,que no es lo mismo. Porque si los seres humanos no muriesen, todo estaría permitido. Y eso sería malo, tanto como no permitir nada."
Fragmento de "Las Intermitencias de la Muerte" de José Saramago.


