Abrí el regalo,
estaba vacío, lleno de eco.
Descubrirlo despacio
ahogó la esperanza
con gasa y celofán.
Entre destellos de sorpresa,
la luz era polvo de recuerdos.
Aún conservo el papel blanco
con el que arropé al desengaño.
Arezbra 18jul-11



1 escamas menos:
Hay regalos vacíos, otros llenos de silencio, sobrecargados de expectativas, rotos, ilusionantes, envueltos con papeles vacuos o de colores deslumbrantes. Hay sorpresas que no esperan nada y las más dañinas, las que esperan colmar de necesidad otros vasos... Un abrazo, amigo.
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